Bendito el lugar, y el motivo de estar ahí,
Bendita la coincidencia,
Bendito el reloj, que nos puso puntual ahí,
Bendita sea tu, presencia.
Bendito Dios por encontrarnos, en el camino,
Y de quitarme esta soledad, de mi destino.
Bendito ojos, que me esquivaban,
Simulaban desde que me ignoraban,
Y de repente, sostienes la mirada.
Gloria divina, diste suerte de buen tino,
Y de encontrarte justo ahí, en medio del camino,
Gloria al cielo de encontrarte ahora,
Llevarte mi soledad, y coincidir en mi destino.

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